Meat Morning Briefing
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Edición 022 · 15 de septiembre de 2026 · 2 min. de lectura

La reapertura dominicana demuestra que el acceso de vísceras exige sistemas preparados para auditoría

La República Dominicana ha vuelto a autorizar las importaciones de carne de vacuno y productos bovinos canadienses, incluidas las vísceras procedentes de animales de todas las edades. Según la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos, se trata de la primera reapertura desde 2003, cuando el mercado se cerró tras el primer caso canadiense de EEB. Tres plantas canadienses están aprobadas inicialmente para exportar.

El paso decisivo fue una auditoría del sistema canadiense de inspección de carne realizada por las autoridades dominicanas competentes en medicamentos, alimentos, productos sanitarios y ganadería. La decisión ilustra que el acceso a un mercado no deriva solo de la oferta o del precio. Depende de que el país importador pueda verificar los controles de seguridad alimentaria, inspección y sanidad animal del país proveedor. Para Canadá, su estatus internacional de riesgo insignificante de EEB forma parte de ese marco de confianza.

Para la industria, el alcance práctico va más allá de abrir un destino adicional. La República Dominicana importó alrededor de 215 millones de dólares canadienses en carne de vacuno y productos bovinos en 2025. En una economía de canal, la autorización de vísceras junto con carne muscular amplía el espacio de valorización, aunque no garantiza ventas ni resuelve requisitos comerciales concretos. La lectura operativa es que la diversificación exportadora se construye antes de la carga: con programas oficiales auditables, establecimientos habilitados, documentación consistente y capacidad de demostrar continuamente el cumplimiento. El acceso se consigue mediante una decisión, pero se conserva mediante la ejecución diaria de la cadena.