Edición 059 · 23 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura
La compra de carne gana precisión cuando los cortes sustituyen a los promedios por especie
La evolución del mercado estadounidense del 20 de octubre confirma que las señales de precio deben leerse por corte y por destino de uso. Meat Read registró descensos especialmente marcados en el jamón de cerdo de 23 a 27 libras, cuyo precio bajó 24,42 centavos por libra frente al viernes y quedó un 19,4 % por debajo de tres semanas antes. Las costillas traseras congeladas de más de dos libras y los recortes frescos de vacuno 85CL también cotizaron por debajo de sus rangos de tres semanas.
Pero el movimiento no fue uniforme. El flank steak Choice y el ribeye deshuesado Choice pesado subieron frente a la sesión anterior, mientras que el outside skirt continuó bajando. No se trata, por tanto, de una historia simple de «carne más barata» o «carne más cara», sino de mercados simultáneos con calendarios, salidas y compradores distintos.
Para compras y desarrollo de surtido, el dato relevante es la función culinaria de cada corte. Un descenso en jamón puede modificar antes la ecuación de cocidos, loncheados, embutidos o formatos de menú que la de la parrilla premium. Un recorte magro más débil afecta la economía de carne picada, mezclas y productos reformados; un ribeye firme no corrige automáticamente esa presión.