Meat Morning Briefing
01Research

Edición 047 · 11 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura

La luz violeta-azul debe demostrar su eficacia en canales antes de convertirse en una intervención avícola

La luz violeta-azul de baja potencia podría convertirse en una intervención adicional para reducir Campylobacter en la cadena avícola. Investigadores de la University of Reading y de la Animal and Plant Health Agency probaron la inactivación fotodinámica violeta-azul (VB-PDI) frente a 64 aislados procedentes de la vigilancia británica de aves de corral. Según la universidad, todas las cepas respondieron al tratamiento, incluidas las resistentes a antibióticos.

El procedimiento utiliza luz visible para activar moléculas que ya están presentes en las células bacterianas. Se generan especies reactivas de oxígeno que dañan y finalmente inactivan a la bacteria. El enfoque no requiere un fotosensibilizador añadido ni contacto físico con el alimento. En ensayos repetidos con una cepa, los autores tampoco observaron una mayor tolerancia tras 15 rondas de exposición.

Esto no equivale aún a una autorización de uso en planta ni a una prueba de eficacia comercial sobre canales contaminadas de forma natural. Precisamente ahí está el siguiente paso: la irradiación debe validarse en superficies reales, con la geometría de la canal, la carga orgánica, la velocidad de línea y los límites de calidad sensorial. Para los mataderos, el interés no es sustituir higiene, evisceración cuidadosa o frío, sino añadir una barrera que pueda verificarse sin introducir nuevos residuos químicos.