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Edición 047 · 11 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura

La zonificación por influenza aviar convierte los datos de origen en un requisito inmediato del comercio avícola

La suspensión de Hong Kong para determinadas zonas de Estados Unidos y del Reino Unido muestra cómo un foco aviar se convierte rápidamente en una cuestión comercial de precisión geográfica. El Centre for Food Safety de Hong Kong ordenó el 5 de octubre detener, con efecto inmediato, las importaciones de carne y productos avícolas —incluidos huevos— procedentes de dos condados de Minnesota, un condado de Montana, un condado de Wisconsin y la isla de Lewis, en Escocia. La decisión responde a notificaciones de influenza aviar altamente patógena H5N1 y H5N5.

No se trata de una prohibición uniforme sobre ambos países. La medida se vincula a territorios concretos y a la documentación sanitaria correspondiente. Ese enfoque hace que la trazabilidad geográfica, la separación de flujos y la exactitud de los certificados pasen de ser tareas administrativas a condiciones inmediatas de acceso al mercado. La mercancía debe poder asignarse inequívocamente a una zona autorizada durante toda la cadena logística.

Como referencia del peso potencial de la medida, Hong Kong informó que en el primer semestre de 2026 importó de Estados Unidos unas 24.190 toneladas de carne avícola refrigerada y congelada y alrededor de 20,2 millones de huevos. Del Reino Unido procedieron unas 340 toneladas de carne avícola refrigerada y congelada. Estas cifras no permiten atribuir volúmenes exactos a las áreas afectadas, pero sí muestran la importancia de una gestión de zonas que sea operativa y no meramente documental.