Edición 048 · 12 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura
Las reglas operativas de la UE convierten la producción porcina y avícola en un sistema documentado de emisiones
La nueva decisión de ejecución de la Comisión Europea sobre porcino y avicultura traslada la gestión ambiental desde la declaración de objetivos a parámetros operativos verificables. Abarca la formulación de piensos, su preparación, los alojamientos, la gestión del estiércol y el almacenamiento de animales muertos en explotaciones sujetas al ámbito ampliado de la Directiva de Emisiones Industriales.
El texto fija valores máximos para la excreción de nitrógeno y fósforo y para las emisiones de amoníaco, diferenciados por especie, categoría animal y, en parte, por instalaciones nuevas o existentes. Para broilers, por ejemplo, el anexo señala 0,55 kg de nitrógeno excretado por plaza y año, además de valores de amoníaco de 0,05 kg en instalaciones nuevas y 0,07 kg en existentes. Para porcino, las referencias varían entre lechones, cerdos de cebo y cerdas.
Es relevante que la Comisión no prescribe una solución única. Se admiten técnicas alternativas y combinaciones de medidas, pero los Estados miembros deberán demostrar mediante métodos científicamente establecidos que alcanzan al menos un nivel equivalente de protección ambiental. Los datos, métodos y supuestos de esas validaciones deberán documentarse y hacerse públicos.