Edición 049 · 13 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura
La calidad de la carne solo aporta valor cuando la ciencia de la canal llega a la especificación del corte
El Global Beef Exchange comienza hoy, 13 de octubre, en Texas A&M University, en College Station. FMG Global reúne allí a expertos internacionales, productores, procesadores, académicos y representantes de McDonald’s. El primer foro se dedica a las regiones productoras, el consumo mundial y las oportunidades de mercado; después comienza el programa Beef 101 de Texas A&M AgriLife Extension.
El contenido técnico es especialmente relevante. El programa incluye evaluación de animales vivos, seguridad de la carne y manejo animal, y continúa con anatomía de la canal, sistemas de clasificación, despiece mayorista, corte y ciencia de la palatabilidad. El último día está dedicado a traducir esos temas a decisiones prácticas a lo largo de la cadena.
El dato importante no es que un evento reúna muchos asuntos, sino la conexión explícita entre ellos. La clasificación no es únicamente un lenguaje comercial; puede unir la composición de la canal con una estrategia de despiece. La palatabilidad tampoco es un atributo abstracto: debe llegar a una especificación comprensible para compra, maduración, porcionado, preparación y comunicación al cliente.
Para empresas de carne y oficios cárnicos, esta lógica es transferible. Los programas de calidad ganan consistencia cuando cada decisión técnica se vincula con un uso concreto del corte. Quien compra, desposta, madura o vende necesita saber qué característica controla, cómo se comprueba y qué resultado culinario o económico debe producir. La ciencia de la carne se vuelve operativa cuando la canal, el corte y el plato se gestionan como una misma cadena de decisión.