Edición 018 · 11 de septiembre de 2026 · 2 min. de lectura
One Health convierte las interfaces en la verdadera tarea de gestión del riesgo
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA/WOAH) pidió el 4 de septiembre, en el 9.º Congreso Mundial One Health de Lisboa, pasar de la declaración a la aplicación de One Health. Su argumento afecta directamente a la cadena cárnica: influenza aviar, resistencia a los antimicrobianos, degradación ambiental y pérdidas de biodiversidad no respetan las fronteras entre sanidad animal, salud pública, medio ambiente, comercio y control alimentario.
La OMSA identifica un obstáculo organizativo conocido: datos en plataformas separadas, competencias repartidas entre instituciones y presupuestos diseñados por sectores. Para los negocios cárnicos, One Health no debería reducirse a un lema. Significa que bioseguridad, vigilancia de enfermedades, uso prudente de antimicrobianos, higiene, trazabilidad y comunicación de incidentes deben poder conectarse sin vacíos en las interfaces.
La dimensión preventiva es decisiva. Un brote puede comenzar en fauna silvestre o en una explotación, pero sus consecuencias alcanzan transporte, disponibilidad de animales, condiciones comerciales, zonas de restricción y confianza de los clientes. Esperar a que aparezca una prohibición comercial o una alerta de producto resulta demasiado tarde para una gestión sólida del riesgo.
La OMSA no presenta en esta comunicación una nueva norma obligatoria para plantas cárnicas. La relevancia está en la dirección que marca: decisiones más tempranas y sistemas capaces de compartir datos y responsabilidades. Para empresas y autoridades, el valor práctico reside en definir de antemano quién detecta, quién valida, quién informa y quién actúa cuando cambia una señal sanitaria. La resiliencia de la cadena depende de esa coordinación, no únicamente de la reacción ante la crisis.