Edición 031 · 25 de septiembre de 2026 · 2 min. de lectura
Una mayor producción de vacuno no implica automáticamente un rebaño proporcionalmente menor
La proyección de septiembre de Meat & Livestock Australia describe una situación poco habitual para el vacuno australiano: una producción elevada no se apoya únicamente en una reducción acelerada del rebaño. Para 2026, MLA prevé más de tres millones de toneladas de producción de carne de vacuno en peso canal, 9,6 millones de reses sacrificadas y un censo nacional de 30,8 millones de cabezas. Frente a previsiones anteriores, la reducción del rebaño sería más gradual.
La clave de esta lectura es la productividad. Según MLA, mejores condiciones estacionales, una mayor eficiencia reproductiva, un tránsito más rápido por los sistemas de producción y una elevada actividad de los feedlots permiten sostener una alta salida de animales. El peso medio de canal se prevé en 313 kilogramos en 2026; la mezcla de sacrificio se desplaza hacia novillos y toros más pesados, mientras continúa la expansión de la producción con grano.
Esto corrige una conclusión simplista: más sacrificio no significa automáticamente una erosión proporcional de la futura oferta. Aun así, no elimina el riesgo de disponibilidad. MLA espera que el sacrificio baje a 9,2 millones de animales en 2027 y a 8,8 millones en 2028, mientras el rebaño descendería a 30,1 y 29,7 millones respectivamente. La producción puede mantenerse relativamente fuerte si los pesos de canal y la productividad compensan parte de esa reducción.
Para compradores y elaboradores internacionales, el dato relevante no es solo el volumen anual. La composición de los animales, el sistema de acabado, los pesos y los mercados de destino determinan qué cortes y especificaciones estarán disponibles. MLA prevé exportaciones australianas de carne de vacuno cercanas a 2,4 millones de toneladas en 2026. En consecuencia, el abastecimiento debe planificarse por uso y especificación, no únicamente por la cifra agregada de producción.