Edición 045 · 09 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura
Un verano tranquilo de influenza aviar es una ventana de preparación, no una señal de vía libre
El informe trimestral de EFSA, ECDC y el laboratorio de referencia europeo sobre influenza aviar ofrece una base de riesgo para la transición a la nueva temporada, no un pronóstico para cada explotación. Entre el 5 de junio y el 28 de agosto de 2026 se notificaron en Europa 110 detecciones de influenza aviar altamente patógena en doce países: dos en aves de corral, cinco en aves cautivas y 103 en aves silvestres. La extracción de datos concluyó el 28 de agosto; por tanto, el documento no sustituye la vigilancia operativa actual.
La actividad durante ese periodo fue baja. Frente al mismo tramo del año anterior, las detecciones descendieron un 72 % en aves domésticas y un 45 % en aves silvestres. Las dos explotaciones avícolas afectadas se notificaron en Alemania y Suecia. Todos los virus detectados en aves domésticas y silvestres durante el periodo pertenecían al subtipo A(H5N1).
Para la industria cárnica, una pausa estival no equivale a ausencia de riesgo. El informe sitúa la mayoría de las detecciones en aves silvestres en Europa occidental, especialmente Alemania y Países Bajos, con registros también en Noruega y Portugal. La vigilancia de aves silvestres, los datos de ubicación y el control de accesos mantienen así valor operativo aunque haya pocos brotes en granjas.
La conclusión práctica es que la bioseguridad debe organizarse como una capacidad continua, no como una reacción al primer caso. Registros de movimientos, separación de zonas limpias y sucias, control de visitantes, observación de signos clínicos y una cadena de comunicación con transporte y sacrificio son instrumentos que ganan importancia antes de una ola. La baja incidencia estival permite revisar esas rutinas con calma; no justifica relajarlas.