Edición 066 · 30 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura
Los aditivos para broilers deben demostrar valor en todo el perfil de calidad
Un estudio publicado el 25 de octubre en Poultry Science muestra por qué los aditivos microbianos para pollos de engorde no deben evaluarse solo por su promesa de mejorar el rendimiento. El equipo investigador comparó durante 31 días cuatro raciones en 336 pollos Arbor Acres: una dieta control, una preparación de tres levaduras, una preparación de cuatro bacterias y una combinación de ambas.
Las respuestas fueron claramente diferentes según la preparación. La mezcla de levaduras alcanzó los valores más altos de peso final, ganancia de peso e índice productivo; la mezcla bacteriana mostró un aprovechamiento del alimento favorable y los cambios más amplios en microbiota cecal, biomarcadores antioxidantes, parámetros metabólicos e inmunitarios. La combinación elevó el rendimiento de canal y la proporción relativa de pechuga; además redujo el pH de la carne sin deteriorar las demás características de calidad medidas.
Para la industria avícola, lo relevante no es una promesa general de «mejor calidad de carne». El trabajo indica que el efecto depende de la formulación, del objetivo y de los indicadores elegidos. Crecimiento, utilización del alimento, microbiota, rendimiento de cortes y calidad tecnológica de la carne no reaccionaron de forma idéntica. Por ello, quien introduzca estos productos debería definir antes qué decisión debe respaldar la prueba: eficiencia de engorde, estabilidad sanitaria, rendimiento de pechuga o comportamiento de proceso.