Edición 067 · 31 de octubre de 2026 · 2 min. de lectura
El bienestar animal solo se gestiona con mediciones adaptadas al sistema
El INTA argentino, junto con el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), ha ampliado su sistema Bienest.AR con dos protocolos para bovinos de recría y para terminación semiintensiva y extensiva. El desarrollo es relevante porque desplaza la discusión sobre bienestar desde declaraciones generales hacia una evaluación adaptada a la fase productiva y al sistema de manejo.
El protocolo de terminación reúne 34 mediciones y el de recría, 36. Ambos se estructuran en cuatro principios: buena alimentación, alojamiento y áreas de manejo adecuadas, buena salud y comportamiento apropiado. Entre los puntos que se registran figuran distancia, disponibilidad, limpieza y calidad del agua; condiciones de corrales, parcelas y potreros; higiene animal, parásitos externos, lesiones, signos de enfermedad, áreas de carga y descarga e interacción entre personas y animales. También se consideran los recursos para mitigar estrés por calor o frío.
La base metodológica merece atención. El equipo identificó 277 métodos candidatos, seleccionó indicadores, formó evaluadores y analizó la fiabilidad de las mediciones. Después probó la practicidad mediante doce evaluaciones de campo y ajustó protocolos y formularios. La evaluación cualitativa del comportamiento incorpora además postura, contexto y estado emocional observable, en lugar de limitarse a una lista de deficiencias físicas.
Para la cadena cárnica, la importancia no reside aún en una nueva certificación. El INTA presenta las herramientas como instrumentos de diagnóstico, mejora específica y seguimiento periódico; una posible certificación se plantea para el futuro. La conclusión operativa es clara: un dato de bienestar es útil cuando conserva el contexto de edad, sistema, clima y manejo. Solo entonces puede convertirse en una especificación verificable para producción, compra de ganado, comunicación de origen o programas de calidad.