Edición 009 · 02 de septiembre de 2026 · 2 min. de lectura
Un medicamento de uso humano se prueba como posible herramienta adicional contra el gusano barrenador
La reaparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo vuelve a situar la sanidad animal en el centro de la seguridad de suministro. La plaga ataca heridas de animales de sangre caliente; además del sufrimiento directo, las infestaciones pueden afectar manejo, movimientos de animales y comercio. La Foundation for Food & Agriculture Research y la University of Notre Dame financian ahora un estudio piloto para evaluar una posible herramienta adicional.
El proyecto, dotado con 140.389 dólares estadounidenses, examina si la nitisinona puede emplearse contra larvas de moscas relacionadas con el gusano barrenador. La sustancia ya está aprobada en Estados Unidos para uso humano. Según la institución financiadora, estudios previos indican que bloquea una enzima esencial para que diversos artrópodos hematófagos digieran la sangre; esa enzima también está presente en el gusano barrenador.
El equipo trabaja primero con el gusano barrenador secundario, una especie emparentada. Medirá toxicidad en larvas y adultos y estudiará crecimiento, reproducción y supervivencia. El foco está en la toxicidad larvaria y en la posibilidad de actuar en el entorno de la herida. Los datos deberían ayudar a definir dosis y parámetros para ensayos posteriores con el parásito primario.
Esto no significa que exista ya un tratamiento veterinario disponible ni una recomendación de aplicación en campo. La importancia del proyecto reside precisamente en su prudencia experimental. Para ganadería y cadena cárnica, una respuesta sólida requiere vigilancia, diagnóstico, tratamiento autorizado y protocolos de movimiento coordinados. Una sustancia reaprovechada solo sería una pieza complementaria, y tendría que demostrar eficacia, seguridad animal, seguridad alimentaria y viabilidad operativa.