Edición 005 · 29 de agosto de 2026 · 2 min. de lectura
La gestión del estrés térmico debe demostrar valor en la carne, no solo en el galpón
Un ensayo publicado el 25 de agosto aborda un problema técnico que gana importancia con temperaturas elevadas: cómo proteger rendimiento y calidad de carne de pollo bajo estrés térmico cíclico. Los autores evaluaron extracto etanólico de hojas de coliflor Romanesco en el agua de bebida de pollos Ross 308.
El diseño fue acotado y debe leerse como tal. Participaron 240 pollitos de un día, repartidos entre un control y tres concentraciones —200, 400 y 600 mg de materia seca por litro—, con cinco repeticiones de doce aves. Durante trece días, los animales estuvieron expuestos a 34 ± 1 °C durante ocho horas diarias; el ensayo terminó al día 35.
En esas condiciones, la dosis de 400 mg/L obtuvo los mejores resultados comunicados: mayor peso final y ganancia de peso, mejor conversión y menor mortalidad. También mejoraron el rendimiento de canal y de pechuga. Para la calidad tecnológica, el estudio informa menor pérdida por cocción, menor fuerza de corte y menor oxidación lipídica de pechuga durante tres meses de congelación a −18 °C; la aceptación sensorial también aumentó.