Edición 017 · 10 de septiembre de 2026 · 2 min. de lectura
Las culturas potencialmente probióticas deben demostrar su valor en el proceso real del salami
Un nuevo estudio brasileño sobre salami de estilo italiano muestra que las culturas lácticas potencialmente probióticas solo son útiles si se evalúan dentro de la ventana real de proceso. No basta con demostrar supervivencia en el producto final: temperatura, pH, sal, nitrito, actividad de agua y evolución de color deben considerarse como un sistema.
Los investigadores combinaron tres cepas potencialmente probióticas con una cultura iniciadora comercial y elaboraron lotes de salami con paleta y grasa dorsal de cerdo. Las cepas GV17 y GV103 crecieron mejor a pH 5,0–5,5; a 15 °C y pH 4,5 no aumentaron su tasa de crecimiento. El nitrito y la sal de curado evaluados no limitaron su crecimiento en las condiciones del ensayo, mientras que concentraciones de sal más altas sí redujeron el desarrollo a baja temperatura.
Tras 25 días de maduración, todas las formulaciones mantuvieron más de 8 log UFC/g de bacterias ácido-lácticas. La formulación GV103 alcanzó la menor actividad de agua, 0,902, y mostró mayor intensidad de rojo interior que la formulación PP, aunque no se diferenció del control comercial ni de GV17. Después de 45 días de almacenamiento, todas las formulaciones seguían por encima de 6 log UFC/g.